El 5 de mayo de 2026, Global Cities Hub organizó una mesa redonda sobre “Legislación alternativa para un nuevo multilateralismo: ¿las ciudades como cocreadoras?”.”, organizado conjuntamente con los copresidentes de la Comisión de Urbanismo y Derecho Internacional del Consejo de Europa. Asociación de Derecho Internacional, Prof. Janne Nijman y Prof. Helmut Aust.
La mesa redonda, que reunió a académicos y profesionales, estudió cómo los gobiernos locales y regionales podrían contribuir más directamente a la creación de normas internacionales. Los debates se centraron en si la evolución de las formas de gobernanza internacional puede abrir un espacio para las ciudades, no sólo como ejecutoras de agendas globales, sino como co-creadoras activas de normas internacionales.
La conversación tuvo lugar en un contexto de crecientes llamamientos a reformar el multilateralismo en respuesta a la creciente polarización geopolítica, la disminución de la confianza en las organizaciones internacionales y la necesidad de mecanismos más eficaces e integradores. Los participantes reflexionaron sobre el hecho de que, aunque el mundo actual está profundamente urbanizado, el derecho internacional y las instituciones multilaterales siguen estando en gran medida centrados en los Estados.
Durante varios años, el Global Cities Hub ha trabajado para reforzar la participación de los GLR en los procesos multilaterales dirigidos por los Estados y para garantizar una mayor visibilidad de lo “urbano” en la agenda de la comunidad internacional. Esto ha incluido la colaboración con organizaciones internacionales para facilitar la participación de los GLR en conferencias, así como animar a los Estados a integrar las perspectivas locales en las negociaciones multilaterales, incluidas las relacionadas con un nuevo Acuerdo sobre Pandemias, el tratado sobre la contaminación por plásticos y varias resoluciones de la ONU. Este compromiso, sin embargo, tuvo lugar a menudo al margen de los procesos multilaterales formales, dentro del espacio de los “observadores”. Por ello, la mesa redonda planteó una cuestión más amplia: ¿podrían las ciudades y los GLR ir más allá de la participación periférica e integrarse más plenamente en los procesos legislativos internacionales?
Los participantes destacaron las numerosas vías informales a través de las cuales los agentes no estatales ya influyen en la elaboración de normas internacionales, y que podrían servir de precedente para una participación más activa de los GLR. Los derechos humanos y el medio ambiente se citaron como ámbitos importantes, en los que actores ajenos a los Estados han dado forma a normas y marcos políticos a través de mecanismos como las observaciones generales de los Órganos de Tratados y las decisiones de la COP sobre el clima.
No obstante, el GCH observó que la influencia informal por sí sola puede no responder plenamente a las necesidades y expectativas de los grupos locales. A diferencia de muchos agentes de la sociedad civil, las ciudades y regiones ejercen la autoridad pública y son directamente responsables de la aplicación de las políticas en sus territorios. Por tanto, su compromiso a escala internacional también está vinculado a cuestiones de reconocimiento político, representación y visibilidad.
En este contexto, los participantes abordaron la cuestión de un estatus específico para los GLR en los procesos multilaterales. En opinión del GCH, un estatus de este tipo podría facilitar una participación más estructurada de los GLR en los debates internacionales, al tiempo que ayudaría a resolver cuestiones de larga data relativas a la representación. En lugar de confiar en que una única red de ciudades hable en nombre de todos los grupos regionales, el GCH hizo hincapié en la importancia de permitir que los grupos regionales interesados participen y hablen en su propia capacidad.
La mesa redonda también subrayó la distinción entre derecho internacional y gobernanza internacional. Mientras que los procesos formales de elaboración de leyes internacionales pueden seguir siendo difíciles de transformar, los mecanismos de gobernanza internacional suelen ofrecer mayor flexibilidad y oportunidades de innovación. En este sentido, el trabajo realizado por el GCH pretende precisamente adaptar las estructuras de gobernanza internacional para integrar mejor a los GLR en los procesos mundiales de toma de decisiones.
En última instancia, el debate sugirió que el replanteamiento de la participación y la representación en la gobernanza mundial puede influir gradualmente en la evolución futura del propio Derecho internacional. Dado que los retos mundiales se manifiestan cada vez más a escala local, es probable que las ciudades y regiones desempeñen un papel cada vez más importante en la configuración de respuestas multilaterales legítimas, integradoras y eficaces.
